Educación superior: Análisis y descripción del componente clave para el crecimiento y desarrollo económico

noviembre 3, 2020
MF Economía
Educación superior: Análisis y descripción del componente clave para el crecimiento y desarrollo económico

La educación es un derecho fundamental de los seres humanos. Con la pandemia de la COVID-19, alrededor de 1.500 millones de estudiantes de todos los niveles a nivel mundial, no han podido asistir a los centros de enseñanzas (UNESCO). Esta situación ha sido la oportunidad para evidenciar las altas vulnerabilidades del sistema educativo, principalmente, en muchos de los países de América Latina y el Caribe (ALC).

Para el Banco Mundial, la educación se constituye en un importante motor del desarrollo y en uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza y mejorar la salud. Así como alcanzar la igualdad de género, la paz y la estabilidad.

Conforme al mismo organismo, los ingresos por hora, a nivel mundial, aumentan un 9 % por cada año adicional de escolarización. A nivel de las sociedades, contribuye al desarrollo económico a largo plazo, promueve la innovación, fortalece las instituciones y fomenta la cohesión social.

Entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados en el año 2015, la educación figura dentro del ODS 4. En tanto que la educación superior aparece en la meta 4.3 del ODS 4 bajo el siguiente desafío: “Para 2030, asegurar el acceso en condiciones de igualdad para todos los hombres y las mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria”.

De hecho, refuerza el enunciado del Banco Mundial al asegurar que la educación superior es también un elemento fundamental para alcanzar otros objetivos como: el fin de la pobreza (ODS 1); salud y bienestar (ODS 3); igualdad de género (ODS 5). Además, se vincula a la posibilidad de generar y acceder a un trabajo decente, empujar el crecimiento económico (ODS 8); la producción y consumo responsables (ODS 12); acción por el clima (ODS 13); y paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lanza anualmente el ránking de los países “más educados del mundo”. La medición de 2019, que considera 40 naciones, clasifica a los países con mayor porcentaje de personas entre las edades de 25 y 64 años que han completado algún tipo de educación terciaria en la forma de un título de dos o cuatro años o un programa vocacional.

De acuerdo con las estadísticas, Canadá lidera el ránking de los países con mayor porciento de universitarios del mundo. Ello, al considerar que el 56% de su población adulta tiene un título universitario o recibió algún tipo de educación después de la secundaria. A Canadá le siguen países de la mayoría de los continentes: Japón, Israel, Corea del Sur y, en el sexto lugar, Estados Unidos. Finlandia y Noruega, que son mundialmente reconocidas por sus sistemas de educación, suceden a Australia en la lista, en la octava y novena posición, respectivamente. Finalmente, cierra la lista de los "10 primeros" Luxemburgo, el país más pequeño entre los "grandes" del listado.

La OCDE también considera a los países de América Latina, donde solo tres países de la región figuran en la nómina. Costa Rica ocupa el lugar 30 y es la nación latinoamericana con mayor número de población universitaria. De hecho, la OCDE estima que el 23% de los costarricenses entre los 23 y los 64 años realizó algún tipo de estudios superiores. Colombia, en la posición número 32 de la lista general, figura con el 22,2% de su población y México (posición 36 general), se presenta como otro país latinoamericano donde el 16,8% de su población fue a la universidad o realizó algún tipo de educación terciaria.

En Paraguay, la educación superior, antes de la crisis sanitaria, ya atravesaba por serias deficiencias. Con la pandemia y la obligada migración virtual, el problema se agravó. Al igual que muchos países de la región, la COVID-19 encontró al sistema educativo terciario paraguayo con escasa infraestructura digital, falta de preparación de docentes, un esquema de enseñanza y evaluación discordantes con la tecnología, entre otras condiciones adversas.


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